Un rico patrimonio arquitectónico

Ademuz: Un recorrido por la villa
La villa de Ademuz constituye un conjunto arquitectónico singular tanto por su emplazamiento y urbanismo como por la existencia de una serie de edificios que avalan su pasada importancia histórica. Su extenso caserío se extiende por una ladera de pronunciada pendiente, de tal modo que visto desde el exterior integra un bloque de gran belleza, un conjunto escalonado en el que sus casas se superponen y compiten por el escaso terreno.

De entre su apretado caserío destaca la Iglesia Parroquial de San Pedro y San Pablo, cuyo airoso campanario despunta entre un graderío de tejados. Se trata de un templo de notables dimensiones, del siglo XVII, que muestra al visitante su monumentalidad barroca y alberga obras relevantes como el cuadro de la Virgen de la Leche. En lo alto del cerro se asientan los restos de su castillo y las ruinas de la Ermita de Santa Bárbara, uno de los referentes de la villa, cuya visita se ve completada por las magníficas panorámicas del entorno que ofrece su emplazamiento. A sus pies, el casco antiguo desciende por la ladera, desde el sector más antiguo, el Barrio del Vallado, por los del Solano, La Plaza o El Arrabal, hacia el fondo del valle, donde se asienta el Barrio del Mesón y el moderno ensanche con la Avenida de Valencia, la carretera, como eje. Las casas se escalonan sobre el acentuado desnivel, con varias alturas, en un complejo callejero cuyo trazado se ha adaptado a las cotas de nivel.

En el interior de la villa y próximo a la iglesia parroquial destaca el Ayuntamiento, edificio del siglo XVII, rehabilitado, en el que resalta su logia o porchada de influencia renacentista, situado en el marco de una bella plaza donde se encuentra El Pósito. A sus espaldas se sitúa la Ermita de San Joaquín, con una portada románica que destaca pese al estado ruinoso de la edificación. Son numerosas las casonas en la Cuesta de San Joaquín, en la Plaza del Ayuntamiento, en la calle San Vicente y en la del Mesón, tradicional eje central de la villa, mientras que abundan los balcones y solanares de madera que llegan a integrar conjuntos de gran belleza.

En la Plaza del Arrabal, tradicional centro de la vida social de la villa, se encuentra la portada de la iglesia parroquial, con su doble escalinata de acceso, así como el Arco de San Vicente, uno de los restos que subsisten del recinto amurallado que rodeaba la población. En la parte baja de la villa, en la actualidad integrada en el área de expansión de la Avenida de Valencia, destaca la Ermita de la Virgen de la Huerta, edificio medieval de estilo románico remodelado en el siglo XVII que ofrece diversos detalles de interés como el atrio del acceso o el arco de medio punto y las inscripciones hebráicas de la portada. Próximo a ella se encuentra el Molino Nuevo, una construcción del siglo XVIII  representativa de este tipo de establecimientos y de la arquitectura popular de la zona.

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Para conocer los alrededores
En la ribera del río Bohilgues y al pie de la villa se asienta un conjunto de construcciones de variada naturaleza ligadas al aprovechamiento hidráulico. Está integrado por la Fuente Vieja, tradicional punto de abastecimiento de agua local; el lavadero, interesante construcción rehabilitada unos años atrás; el Molino de la Villa, ingenio de origen medieval aunque reconstruído recientemente muy ligado a la villa; el Molino de Efrén, interesante construcción de mediados del siglo XIX, así como una aguardientería.

La aldea de Val de la Sabina ofrece la imagen de un pequeño núcleo rural con presencia de construcciones representativas de la arquitectura tradicional y la Ermita de San Miguel, a semejanza de lo que sucede con la aldea de Mas del Olmo, donde entre otras interesantes construcciones tradicionales repartidas por sus barrios destacan la Ermita de Santa Bárbara, la Fuente de los Burros y el restaurado edificio de El Horno. Finalmente la aldea de Sesga reúne numerosas muestras de la utilización de la piedra en la arquitectura tradicional y construcciones como la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, la tejería, el conjunto de la fuente-lavadero o el edificio de la escuela-horno-barbería, entre otros. En disperso existen diversos edificios interesantes, entre los que destaca el ruinoso Molino de los Cuchillos, situado en un singular emplazamiento.