Un rico patrimonio arquitectónico

Castielfabib Una Villa monumental
La villa de Castielfabib se asienta en un emplazamiento singular, sobre un promontorio rocoso que domina el valle del Ebrón. En el punto más inaccesible de dicho promontorio destacan las ruinas de su castillo, histórica fortaleza que junto con la de Ademuz tuvo una gran relevancia en el contexto comarcal, mientras que en el extremo opuesto de la población se alza El Torrejón, baluarte situado al final del recinto amurallado de la villa. Entre ambas edificaciones se extendía la muralla de la villa, una construcción de la que subsisten algunos restos entre los que destacan varias de las torres: La Torreta y la Torre de la calle Estrecha. Adyacente al castillo se alza la imponente figura del templo de Nuestra Señora de los Ángeles, iglesia-fortaleza de origen medieval con sucesivas adicciones completada por un callejón de acceso que discurre por el interior del conjunto, El Carrerón, y varias dependencias como el almacén del diezmo y la herrería, situadas en las plantas inferiores.

En el collado que se extiende el castillo y El Torrejón se asienta la plaza, el centro de la población, presidido por la Casa de la Villa, un histórico edificio en fase de rehabilitación en el que destaca su logia de influencia renacentista. En sus proximidades se encuentra la Casa del Cura, una construcción cuyo interés se acrecienta por una antigua torre adyacente que sobresale del entorno urbano. Alrededor de la plaza se extiende un apretado caserío, edificado en altura y escalonado, adaptado a la notable pendiente del terreno, en el que destacan por su carácter de conjunto las calles del Calvario y de la Fuente.

INFORMACION TURISTICA El Patrimonio arquitectónico

Ademuz
Aras de los Olmos
Arcos de las Salinas
Benagéber
Bugarra
Calles
Casas Altas
Casas Bajas
Castielfabib
Chelva
Chulilla
Domeño
Gestalgar
Loriguilla
Pedralba
Puebla de San Miguel
Ribarroja
Santa Cruz de Moya
Sinarcas
Sot de Chera
Titaguas
Torrebaja
Tuéjar
Vallanca
Villamarxant


Un recorrido por los alrededores
Al pie de la villa, en las riberas del Ebrón, existen diversas construcciones de interés. Destaca por su histórica vinculación a la villa las ruinas de El Convento, antiguo monasterio del que subsisten los restos de la iglesia, el algibe y la cueva-fresquera. Además junto al cementerio y el polideportivo se asienta la Ermita de la Virgen de Gracia y en sus proximidades el Molino de la Villa mientras que el Molino del Barranco Hondo se encuentra aguas abajo. Pero destaca un conjunto de antiguos puentes que permiten superar el angosto lecho del río: el Puente del Barrioso, el Puente de la Canal de Piedra, el Puente de la Ruidera y, sobre un barranco adyacente, el Puente del Barranco Chaqués, así como un acueducto de comienzos del siglo XX.

Más alejado de la villa se encuentra la aldea de Los Santos, núcleo de ciertas dimensiones integrado por diversos barrios en el que destacan varios conjuntos de cuevas-bodega y El Molino y a cuyos pies se extiende la huerta y la ribera del Ebrón. En el valle del Turia se asienta la aldea de Mas de Jacinto, cuyo alargado caserío se inicia en el área más antigua que muestra su trazado, en la que destaca la Ermita de San Sebastián. A poniente de la villa y frente al Ebrón se encuentra la aldea de Cuesta del Rato, con la Ermita de San Diego, sobre uno de cuyos muros se levanta el frontón. Finalmente y a 1300 metros de altitud se asienta la aldea de Arroyo Cerezo, dividida en tres barrios aislados y que acoge diversos edificios interesantes de arquitectura popular, algunos de los cuales conservan singulares y tradicionales porchadas de acceso, la Iglesia Parroquial de San Joaquín y Santa Ana y un interesante molino harinero. En disperso abundan las construcciones de interés como la Casona de Tóvedas de Abajo o el conjunto de viviendas temporeras de las Casas de La Nava.